Rústico y familiar

Nuestro comedor tiene la forma de la letra ele y es muy amplio y luminoso, tiene una capacidad de unas setenta personas. Con las características que tiene del espacio, se conserva muy bien la intimidad de los grupos del albergue que vienen a cenar y que no se conocen entre ellos ya que, si quieren, quedan bien separados. 

A los grupos que están alojados en el albergue, sean del tipo que sean, les dejamos colocar las mesas y sillas del albergue como quieran y así les hacemos sentir como en casa (o mejor!) y, en este sentido, el comedor es muy polivalente y da mucho juego. 

El comedor es de ambiente rústico y, una parte, aún conserva la antigua pared de piedra de hace años que es un elemento estético precioso. Está decorado con fotografías de natura, cuadros y colores vivos. Tenemos una chimenea de piedra que, sin duda, es el atractivo principal del comedor y con un serpentín de cobre que hay dentro de la misma (por el que circula agua) calentamos los radiadores de todo el albergue.  Podemos mover las mesas a nuestro gusto y, si queremos, ponerlas delante de la chimenea... o coger uno de los sillones y ponernos a leer con la cálida compañía que nos da el fuego a tierra... son experiencias realmente únicas y más que agradables. 

Con los grupos del albergue utilizamos una ventana grande que comunica con la cocina a través de la cual proporcionamos la comida a gente y tenemos una relación directa con ellos. Así es más práctico, más directo, rápido y da más confianza a los clientes ya que estos ven en vivo cómo cocinamos y las buenas condiciones higiénicas de nuestra cocina. 

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